Coinciden Otto Schöndube y Eduardo Matos Moctezuma
Conocer cómo vivieron nuestros antepasados, base de la arqueología
Como evento inaugural con que el Museo Regional de Jalisco celebra el 70 aniversario del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH, creado durante el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas), se llevó a cabo la pasada noche del martes, en la capilla del edificio, una charla-conferencia con la participación de los reconocidos arqueólogos Otto Schöndube y Eduardo Matos Moctezuma.
Para comenzar, Angélica Peregrina (delegada del INAH en Jalisco), no sólo presentó a los especialistas sino, también, recalcó la labor del organismo desde su decreto fundacional que (a partir del 3 de febrero de 1939) consigna como propósito central del instituto el garantizar la defensa y conservación del patrimonio cultural mexicano.
Asimismo, se refirió de igual forma a como el INAH ha encauzado el trabajo de numerosos profesionales, cuyas actividades dan cuenta de sus tareas. Después, dio anuncio al propósito de realizar, respecto de este aniversario de la dependencia, eventos como charlas, conferencias o mesas redondas en el futuro cercano.
Por su parte, en su intervención, Schöndube calificó la fecha como para estar “de manteles largos”, puesto que a la fecha se suma festejar los 90 años que está por cumplir el Museo Regional de Guadalajara. Habló, además, de la novedad relativa acerca de cómo entendemos la arqueología, y el olvido recurrente de su primera intención, esto es, que “es la única manera de saber cómo vivían nuestros antepasados”.
También abordó los mitos que históricamente se ligan al desarrollo de la actividad arqueológica, en especial en la zona del Occidente de México, en la que –asegura– “siempre hubo evolución” y continua en relación con las culturas del centro, por lo que forman parte de una evolución conjunta. Por eso, dijo, hay que estudiar cada región con más fuerza (aquí hizo encomio de la creación y desempeño de los centros regionales) y, además, hacer hincapié en la difusión de estos conocimientos, a pesar de que se requiera “más personal, más subsidio y colaboración de las autoridades”.
Por lo que toca a Eduardo Matos Moctezuma, este abordó los casos emblemáticos de las ciudades más importantes del México antiguo: Teotihuacán y Tenochtitlán, puntos obligados de referencia en el desarrollo histórico de la arqueología en el país, en especial si se toman en cuenta cómo –a lo largo del tiempo– han sido investigadas.
En su resumen, Matos Moctezuma puso en evidencia la innovación progresiva en los conceptos aplicados y los cambios cualitativos de quienes se han acercado al estudio de los vestigios del pasado (en un país que, aseguró, es de gran riqueza informativa en este aspecto) en un esfuerzo por conocer al hombre antiguo, propósito fundamental de la arqueología (y detalle en el que coincidió con su predecesor al micrófono).
Una vez concluida la charla (en una repleta –de manera no muy frecuente, debe decirse– sala), los concurrentes fueron invitados a proseguir la celebración en el exterior, al son de tequila y ambigú.