La Procuraduría estableció la identidad de uno de los cabecillas, Ramiro Pozos El Molca
Confirma PGJEJ que cártel de los Valencia ordenó la muerte de Rayas
En la investigación resultó que son culpables del homicidio de cuatro personas y un secuestro
La Procuraduría de Justicia del Estado difundió la fotografía de uno de los cabecillas de la organización criminal de los Valencia, un sujeto de 38 años de edad identificado como Ramiro Pozos González, quien, entre otros crímenes, habría ordenado la muerte del jefe de la División de Homicidios Intencionales, Carlos Alberto Rayas Rodríguez.
También se levantó el arraigo a siete supuestos miembros de la misma banda, quienes fueron enviados al complejo penitenciario de Puente Grande.
Los agentes de la misma división de Homicidios que dirigía Rayas Rodríguez concluyeron, tras la detención de los dos autores materiales del crimen ocurrido el viernes pasado, que dos personas apodadas como El Tony y El Molca, ambos cabecillas de grupo en el cártel de los Valencia, ordenaron la muerte del funcionario estatal.
Este lunes se logró establecer la identidad de uno de ellos, Ramiro Pozos González, conocido en el ambiente delictivo como El Molca, y la dependencia de seguridad abrió dos líneas telefónicas (38 37 60 32 y 38 37 60 33) para recibir informes sobre su paradero, ya que se encuentra prófugo.
De acuerdo con la PGJEJ, el cártel de los Valencia tiene vínculos con la organización delictiva conocida como La Familia, en la que confluyen narcotraficantes michoacanos y del cártel de Sinaloa, que dirige Joaquín El Chapo Guzmán Loera, bandas contrarias a Los Zetas, grupo delictivo que en primera instancia se creía era el autor de la muerte de Rayas Rodríguez.
Este lunes, la PGJEJ levantó el arraigo de siete presuntos integrantes del grupo de los Valencia, y fueron puestos a disposición del Juez Duodécimo de lo Penal. Los ahora consignados son José Antonio García Soto, de 30 años, originrio de Colima; los sinaloenses José Antonio Flores Sánchez, de 25 años; Víctor Manuel Flores Sánchez, de 38 años; Héctor Ernesto Gallegos Reyes, de 26; José Ismael Bargueño Medina, de 28, y Jesús Araceli Valdez Medina, de 23 años. También se remitió a Puente Grande a la colimense de 22 años Ana Rosa Baena Alvarez.
“En las investigaciones a dichos sujetos se logró aclarar el asesinato de un hombre en el bar El Refugio, de la colonia El Colli, municipio de Zapopan; la muerte de tres jóvenes encontrados envueltos en cobijas el 24 de febrero de este año, en Jocotepec, y por lo menos un caso de secuestro”, informó la PGJEJ, quien relacionó la captura de este grupo con la orden que a su vez dio Ramiro Pozos González para asesinar a Rayas Rodríguez, responsable de la detención de esta célula de delincuentes.
La PGJEJ agregó que Luis Antonio García Soto, José Antonio Flores y Víctor Manuel Flores señalaron que por encargo de la banda de los Valencia llevaron a cabo el asesinato de quien fue identificado como Tadeo Miguel Angel Bátiz López, ocurrido en el bar El Refugio, ubicado en avenida Patria al cruce con avenida El Colli, la noche del pasado primero de marzo. Aparentemente la ejecución fue porque el occiso tenía problemas con el grupo delictivo en torno a la venta de estupefacientes.
“Por su parte, José Antonio Flores y su tío Víctor Manuel Flores, así como Héctor Ernesto Gallegos Reyes y José Ismael Barragán Medina declararon que se dedicaban a cuidar o vigilar personas en una finca de la calle Matamoros número 10, en San Agustín, municipio de Tlajomulco de Zúñiga, por encargo de los Valencia. Explicaron que a ese inmueble llevaron a dos de los tres hombres que el 24 de febrero de este año fueron encontrados muertos y envueltos en cobijas, sobre la carretera a Morelia, en el municipio de Jocotepec”.
Esos dos occisos fueron identificados como César Iván Gómez Herrera y Juan Carlos García García, quienes estaban reportados ante el Ministerio Público de Tlajomulco como desaparecidos desde el día 7 de ese mes.
A las dos mujeres que están bajo arraigo se les señala como las encargadas de proporcionar alimentos a las personas que llevaban a la finca de la calle Matamoros.